1 thought on “Unconditional love for Divine

  1. Rajini Menon, autora del libro Cara a Cara con la Realidad, es una guru auto-realizada que alcanzó el estado de liberación manteniendo una estricta vigilancia sobre su mundo interior. Sucedió sin la guía de un guru vivo, ninguna práctica espiritual, o el conocimiento de ningún camino espiritual.

    La transformación ocurrió el día de Guru Purnima en el año 2008. Antes de dar una descripción del suceso mismo, es importante mencionar algunos significativos factores o sucesos que condujeron a él. La vida misma fue mi sadhana, no hubo sadhanas aparte de ella.

    Introspección
    Era una rutina diaria para mí, siendo una niña, la introspección cada noche antes de ir a dormir. Buscaba las malas acciones que había cometido durante el día, y si las encontraba, me cogía de las orejas y me prometía a mí misma no repetirlas. Cuando evitaba con éxito hacer el mal, siguiendo mi buddhi (sabiduría interior) , me daba una palmadita por el bien que había hecho.
    El método que yo, cuando era una niña, adopté para discriminar entre lo recto y lo no recto merece ser elaborado un poco más. Para mí, todos los deseos que venían a mi mente eran como té preparado con hojas de té antes de ser filtradas. Así, dejaba que todos mis deseos en la forma de pensamientos pasaran a través de mi buddhi, igual que por un filtro utilizado para separar las hojas de té. Los pensamientos o deseos a los que mi buddhi daba permiso o el “visto bueno” se ponían en acción, y aquellos que no tenían el “visto bueno” eran descartados por completo.

    Efecto de la vida pasada

    Una vez, alrededor de esa edad, vi en una revista una historia ilustrada en una sola página, en un idioma que no entendía. Me acerqué a mi madre para que me la leyera. La historia era la de Satyavan y Savitri, y después de escucharla, tenía varias preguntas: ¿Cómo pudo Savitri traer de vuelta a su marido de Yama? ¿Qué era ese amor que dio a Savitri el poder de traer de vuelta a la vida a su marido muerto? Y así sucesivamente. Mi madre me dijo que el poder en el amor de Savitri era debido al pathi-vratha dharma y eso significaba que Savitri nunca pensó siquiera, o imaginó, en ningún otro hombre que su marido. En mi inocente corazón de niña surgió un profundo deseo de ser como Savitri en mi vida. Este tipo de deseo profundo no ocurre cada vez que un niño escucha una historia. Aquí, este deseo sólo necesitaba un detonante para ser activado puesto que ya estaba ahí desde un nacimiento previo. Esta activación resultó en ser célibe al cien por cien, tanto de mente como de cuerpo, hasta que me casé.

    El destino prevalece

    Para cuando estaba en la escuela secundaria, mi vivir con rectitud se había convertido en algo totalmente espontáneo. Ya no tenía que hacer introspección ni era necesaria ninguna corrección. Hubo un largo periodo de tiempo durante el cual pensé que nunca me casaría y quería dedicar mi vida al mejoramiento de la humanidad a través de la investigación científica. Durante aquellos días, si hubiera encontrado una salida espiritual, habría elegido ese camino, tal era mi constitución que podría haber elegido tal camino si tan sólo hubiera sabido de la existencia de un mundo espiritual o de alguna organización espiritual o de algo parecido. Pero el destino tenía guardado para mí una vida de ama de casa casada, probablemente para ayudarme a soltar la única mencionable vasana intensa (impresión de una vida pasada) de apego con la que había venido a este nacimiento. Tenía que casarme, tener hijos, tener un empleo de diez a cinco, y llevar una vida mundana. Pero donde quiera que estuviera, independientemente de eso, la rectitud fue mi vida y la conciencia interior, la estable luz guiándome.

    Prueba del ácido

    Más tarde en la vida, la Madre Naturaleza (Pradruthi) puso mi rectitud a prueba, especialmente en lo relacionado al apego. En las situaciones de la vida, el apego tiraba de mí hacia un lado y la rectitud, hacia otro. Como espontáneamente tenía éxito en mi rectitud, las situaciones comenzaron a ser más y más duras. Era como caminar por una cuerda floja entre dos edificios de gran altura. Situaciones incluso más duras aparecieron en las que ser recta me haría pedazos. Con mi éxito en ser recta incluso en esas duras situaciones, la cuerda floja fue reemplazada por el filo de una navaja. Estas muy duras situaciones duraron alrededor de 10 años.
    Uno de tales periodos muy intensos ocurrió en los meses de Abril y Mayo de 2008. En estos dos meses, tenía que representar literalmente, interiormente, que era una deidad en un templo con una postura de bendición, que bendice, independientemente de quien venga frente a su sanctum sanctorum. El amor por el Divino en mí y hacer lo que el Divino en mí deseara, que no es nada más que rectitud, era tan fuerte en mí que, para dejar que la rectitud prevaleciera, arrojé a Rajini fuera de mí misma. Si dejaba que Rajini surgiera incluso por un segundo para adherirse a la rectitud , las cosas se pondrían muy mal, y yo, totalmente alerta, me mantenía cada segundo de mi vigilia internamente como una deidad en un templo.

    Rectitud en todo el camino

    Incluso en aquellos días, cuando experimentaba un tremendo dolor a costa de ser recta, siempre les dije a mis hijos que debían vivir sus vidas rectamente en todas las situaciones. Aconsejar a mis propios hijos ser siempre rectos, a pesar del dolor que tal rectitud trae consigo, muestra mis profundos sentimientos sobre la vida recta. Tal convicción profunda no puede venir sino de algunos buenos karmas (sukritam) de nacimientos previos. No tenía ni idea del pequeño “yo” o el gran “yo” ni de la auto-realización o cualquier cosa relacionada con eso. Nunca deseé la auto-realización porque nunca supe de tal cosa. La única razón para que eligiera la rectitud, incluso en una situación en la que podría ver mi propia extinción por ser recta, fue mi puro, incondicional, amor por mi divino interior o conciencia. No podía hacer otra cosa que lo que mi conciencia interior me decía, incluso si eso significaba la muerte de todo lo que yo creía que era, cuerpo, mente y ego.

    El cambio final

    En Febrero de 2008, en una situación tal, en una noche de luna llena, vi mi propio cuerpo muerto, vestido muy bellamente, yaciendo en el suelo de mármol. Me pregunté a mí misma, “¿Quién yace ahí?” y vino una corrección espontánea a la pregunta como “¿Qué es eso?” en lugar de “¿Quién es?” Una respuesta también espontánea llegó: “Esto es comida para los gusanos”.
    El 18 de Julio de 2008, alrededor de las 7:30 de la tarde, después de una cena temprana como de costumbre, los niños estaban estudiando. El destino me presentó un momento duro pero fue menos intenso que muchos de los que ya había enfrentado antes. Simplemente me levanté y fui a mi dormitorio y me senté en la cama con las piernas dobladas, la espalda recta. Los niños sintieron que estaba agitada y no me molestaron. Las luces en la habitación estaban apagadas, y la puerta, un noventa por ciento cerrada. Mi atención fue a un punto ligeramente hacia el lado derecho y un poco más abajo del centro de la región del pecho y un solo pensamiento prevaleció: “Soy esto aquí sin nombre ni forma (Atma).” En ese mismo momento, la única vasana en mí que era el apego, cayó naturalmente e instantáneamente. Ocurrió que los últimos vestigios de la mente fueron arrojados totalmente de mí, y entonces, brotó quietud. De esa quietud sin esfuerzo, que sucedió por sí misma, surgió un estado dichoso. Sentí un insoportable gozo, nunca antes experimentado, entonces sentí como si no tuviera peso y estuviera flotando. No podía sentir la presencia de mi cuerpo: ocurrió una ilimitada expansión. No sé durante cuánto tiempo estuve perdida en ese estado. ¡La paz nunca fue perturbada después!
    El primer pensamiento que vino a mí después de que saliera de ese estado sin pensamientos fue: “Oh! Todo el mundo vive afligido sin ninguna razón. Si este sencillo secreto se comparte con todos, todos pueden salir de la aflicción y ser dichosos.”
    Otra cosa observada fue que no había preguntas en mí. Era un estado sin preguntas, como si todo se pudiera ver a través de un cristal claro. A partir de entonces, ha habido un estado totalmente liberado. Nada toca nunca el Ser. La vida cambió totalmente, aunque nada cambió exteriormente. Pero hubo también un importante cambio milagroso a nivel del cuerpo. Hubo muchas enfermedades físicas que sufrí durante diez años sin una cura o solución, a pesar de varias ayudas médicas. Todas ellas desaparecieron mágicamente en instantáneamente, para no volver a aparecer nunca.
    Desde el momento de la transformación, la vida es naturalmente espontánea. La mente ya no existe: se desvanece para siempre. La vida después de esta transformación permanente es como la escala de un tallímetro (el instrumento que se usa para medir la altura humana) que puede ir arriba y abajo a cualquier altura. Este sahaja (estado natural) penetra todos los niveles de la mente pura (esto también es no mente) con propósitos interactivos, y también más allá de ambas, la mente pura y la no mente (turiyathita)

    La vida antes de la transformación también es significativa puesto que es un instrumento en la transformación. Esto se puede explicar con el ejemplo de los experimentos de duración del ácido base de las clases de química en el colegio. Las gotas de la bureta caen en el vaso, cambiando finalmente el color de la solución. Aunque es la última gota la que cambia el color, ¿no están contribuyendo las gotas anteriores al cambio? La última gota no puede cambiar el color si las gotas anteriores no han caído en el vaso. Todas las gotas excepto la última pueden compararse a los esfuerzos del hombre, y la última gota, a la gracia Divina.

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